Dice el historiador Joaquim Llovet que si la característica más destacable del Mataró del siglo XV fue la continua aspiración de librarse de la jurisdicción feudal, en el siglo XVI fue contar con una defensa permanente de la ciudad capaz de garantizar la seguridad de sus habitantes. Los mataroneses consiguieron ambos objetivos. En el año 1480, el rey Fernando el Católico otorgó el privilegio de incorporación definitiva del castillo de Mataró a la Corona, que representaba también la formación definitiva del municipio mataronés. Durante el siglo XVI la muralla quedó terminada.

En el siglo XVI Mataró era una pequeña ciudad medieval edificada alrededor de Santa María y de la plaza Mayor. Su importante y progresivo crecimiento económico y demográfico hicieron necesarias, y al mismo tiempo posibles, la construcción de la muralla y la incorporación de nuevos espacios urbanos.

1. Las Murallas de Mataró. Obra construida entre 1569 y 1600, según proyecto del ingeniero real Jorge de Setara. Se pueden ver tramos en la Muralla de los Genoveses –recientemente restaurada-, en la Muralla d'en Titus y sobre el Camino Real, visible desde Can Xammar.

El proyecto de amurallar la ciudad de Mataró se prolongó más de treinta años a causa de las carencias económicas y de las disputas sobre el trazado que debía seguir. En el momento de erigir los muros parte de la ciudad, la que correspondía a la zona del Camino Real, quedó excluida del perímetro, con las consiguientes quejas de vecinos y propietarios. La obra, realizada con piedras de tamaño no demasiado grande y unidas con un mortero de dos partes de arena y una de cal, no era excesivamente sólida, como demuestra el hecho de que en alguna ocasión los vecinos derrumbaran alguna parte de la misma con relativa facilidad.

Actualmente se conservan algunos restos, precisamente en calles que han mantenido la denominación de muralla, que permiten recorrer su trazado. La muralla disponía de siete portales y accesos, el más destacado de los cuales era el de Barcelona, ubicado en la confluencia de la Riera con la plaza de Santa Anna, del cual se reproducen los escudos del Principado, de Mataró y de Barcelona. Los escudos originales actualmente figuran sobre la celda dedicada a San Sebastián. Del portal de Valldeix todavía se puede percibir la silueta en la fachada de la casa que queda en la esquina entre las calles de La Coma y de Sant Francesc d'Assís. Los otros portales eran los de Argentona, de Cabrera o de Sant Josep, de Feliu, del Pou de la Sínia –en la Bajada de Les Espenyes- y de la Penya d'en Roig o Portalet –en la Bajada de Les Escaletes-.

2. Casas Milá y Escolá. Edificios que mantienen la imagen que probablemente tenían las casas mataronesas del siglo XVI. Fachadas revocadas y enlucidas con colores naturales, portales enmarcados con piedra picada y ventanas ornamentadas de estilo gótico tardío.

3. Museo Archivo de Santa María y casa Escolà. Conservan en la fachada elementos góticos tardíos del siglo XVI. Junto con la casa contigua, habían conformado una masía de tres cuerpos, Can Seguí.

4. Can Llorell. Hoy es Can Fradera. Conserva en la fachada ventanas góticas tardías (s. XVI) y el escudo de armas de la familia Llorell, de estilo renacentista. El subsuelo de la casa, igual que el de la plaza, contiene restos y mosaicos de época romana.

5. Casa Serra Arnau. Edificio del siglo XVI situado en el Carreró, prácticamente es el único ejemplo de arquitectura civil de esta época que queda en Mataró. Es una construcción típicamente renacentista.

En la dovela maestra del portal aparece el año de construcción, 1565. Destaca por la simetría absoluta y la recuperación de elementos clásicos, como los frontones y las columnas estriadas adosadas. Se puede observar todavía la distribución de la casa solariega: planta baja con portal y ventanales a los lados, primer piso con ventanas más reducidas y desván con ventanales. Alrededor del año 1920 el Ayuntamiento de Mataró adquirió el inmueble, que reformó y modificó profundamente. Actualmente alberga el Museo de Mataró.

6. Cruz de Término. Erigida en 1562, es una reconstrucción de la original, realizada en el año 1942. Los restos de la antigua, destruida parcialmente en 1936, se encuentran en el Museo de Mataró. La Cruz de Término se encontraba extramuros.

7. Ermita de Sant Simó. Segunda mitad del siglo XVI. Consta de una sola nave cubierta con tejado.

Can Tria de Mata. Masía con torre del siglo XVI.

Consta de planta baja, piso y desván en la nave central. Es de planta cuadrada, con tres cuerpos principales en la parte delantera y un cuarto perpendicular detrás. La torre, de planta cuadrada y cuatro pisos de altura, es de grandes dimensiones, hecho que permitía convertirla en torre de residencia. Destacan los ventanales renacentistas con molduras y las ornamentaciones con pilastras y capiteles. El acceso a los diferentes niveles se resuelve desde el primer piso mediante una escalera de caracol. Para dar un mayor aspecto defensivo al piso superior se colocaron matacanes en los ventanales.

Torre de Can Palauet. La torre y la masía de Can Palauet están en el vecindario de Cerdanyola, desde donde dominan la riera de Argentona. La parte principal de la masía se compone de tres cuerpos irregulares, con planta baja y piso, inicialmente separados de la torre. El cuerpo principal tiene un portal redondo adovelado y un ventanal del siglo XVI.

La torre, cilíndrica, consta de tres pisos y azotea almenada con matacanes. La planta baja, que tiene una cubierta esférica, se destinó a capilla. No tiene comunicación con el resto de la torre. El acceso a los pisos se resolvió inicialmente mediante una escalera, a través de una obertura del primer piso. Posteriormente se construyó un paso cubierto entre la casa y la ventana de la torre. Desde el primer piso se accede a los pisos superiores por una escalera de caracol. La torre dispone de dos ventanales del siglo XVI, uno en cada piso, y de diversas troneras.

El dintel de la puerta tiene grabada la fecha de construcción (6 de marzo de 1564) y el nombre de la propietaria. El resto de construcciones de la masía, tanto el paso cubierto que lleva a la torre como las estructuras adosadas al mismo, son del siglo XVII.

Otros puntos a destacar:

Ermita de Sant Martí de Mata. Documentada en el siglo XI, pero muy transformada. Consta de una sola nave sin ábside, cubierta con bóveda cilíndrica circular. Antigua parroquia rural.

Ermita de Sant Miquel de Mata. Consagrada en 1448, es de estilo gótico tardío, de una sola nave con tres tramos, cubierta de bóvedas góticas. La sacristía está formada por pequeños cuerpos adicionales.